El nuevo Tesla deja de ser solo un coche para convertirse en un refugio en movimiento. Silencio, techo de cristal y luz ambiental lo transforman en un salón minimalista sobre ruedas donde conducir se siente como estar en un spa.
El nuevo Tesla deja de ser solo un coche para convertirse en un refugio en movimiento. Silencio, techo de cristal y luz ambiental lo transforman en un salón minimalista sobre ruedas donde conducir se siente como estar en un spa.