Ver caras en enchufes, coches o fachadas no es una rareza ni una broma del cerebro. Es un fenómeno llamado pareidolia, un mecanismo evolutivo que hace que nuestra mente busque patrones y rostros para interpretar el mundo y sobrevivir mejor.
Ver caras en enchufes, coches o fachadas no es una rareza ni una broma del cerebro. Es un fenómeno llamado pareidolia, un mecanismo evolutivo que hace que nuestra mente busque patrones y rostros para interpretar el mundo y sobrevivir mejor.