El efecto White Lotus: cuando el set-jetting decide tus viajes

El efecto White Lotus: cuando el set-jetting decide tus viajes

Hay viajeros que planean sus vacaciones según el clima, otros según el presupuesto… y luego están los que reservaron vuelos a Sicilia, Hawái y Tailandia después de terminar las tres temporadas de The White Lotus. Este fenómeno tiene nombre: set-jetting, y está revolucionando el turismo mundial. Básicamente se trata de viajar siguiendo los pasos de tus personajes favoritos, la nueva religión del viajero del siglo XXI.

Lo fascinante es que muchos destinos ya no esperan a que Hollywood les descubra: pagan por ello. Sí, ese plano aéreo perfecto de una isla “remota” que parece sacada de un anuncio de perfume suele ser, efectivamente, un anuncio de perfume… pero largo, con guion y actores famosos. Ah, ¿que no sabías que hay películas patrocinadas? ¿O no recuerdas en qué avión estaba Tom Hanks en Náufrago? Bueno, ya hablaremos de ello en otra ocasión…

Cuando la ficción dicta tu itinerario

Dicen que la televisión ya no se ve: se vive. Y la prueba está en la avalancha de turistas que invadió Hawái después de la primera temporada de The White Lotus, convencidos de que todos los hoteles incluyen masajes, cócteles ilimitados y un misterio moralmente cuestionable. La serie no solo retrató un resort de lujo: inoculó un deseo, un FOMO vacacional tan poderoso que las búsquedas del Four Seasons se dispararon.

Pukhet. Fuente: Shutterstock

Lo mismo ocurrió con Emily in Paris (consiguió que incluso los franceses visitaran París) o con Juego de Tronos, cuyas localizaciones han convertido media Europa en una sucesión de tours temáticos. Por ejemplo, solo en España podemos visitar unos cuantos: Sevilla, Girona, San Juan de Gaztelugatxe, pero también Córdoba, Cádiz, Almería, Navarra, Galicia, Zumaia o Peñíscola.

El turismo patrocinado que no lo parece

La parte más divertida del set-jetting es que parece espontáneo, pero no lo es. Gobiernos y oficinas de turismo saben perfectamente que una escena de 12 segundos puede valer más que una campaña de marketing de tres años. Croacia, Nueva Zelanda, Corea del Sur o Canarias han entendido la fórmula: si Netflix o HBO enseñan tu tierra, tú solo tienes que sentarte y esperar a que aterricen los aviones llenos de espectadores-peregrinos.

Esto nos deja en una situación curiosa: viajamos creyendo que seguimos nuestros gustos, cuando en realidad seguimos el plan de marketing más sofisticado del planeta. Y no pasa nada. Al contrario: es un win-win donde todos somos felices, especialmente Mark Zuckerberg.

Pros y contras de viajar donde “todos quieren estar”

La ventaja es evidente: si una serie ha elegido un lugar, probablemente es espectacular. Cinematográficamente espectacular, de hecho. Además, llegarás con una sensación de familiaridad: “Ah, mira, aquí es donde ese personaje tomó ese cóctel mientras su vida se desmoronaba elegantemente”.

Sin embargo, ser espectacular es también su inconveniente. Si el destino te pareció idílico en pantalla, multiplícalo por miles de personas que pensaron lo mismo. El set-jetting es como visitar un museo en día de puertas abiertas: precioso, pero lleno de gente que tuvo exactamente la misma idea que tú.

Cómo practicar el set-jetting sin perder la paciencia

Primero, no vayas buscando recrear cada escena. A menos que quieras acabar frustrado porque el bar original cerró o porque la playa aparece en la serie gracias a un milagro de efectos especiales. En vez de eso, usa la serie como puerta de entrada, pero permítete desviarte. Quizá descubras un callejón sin turistas, un bar donde nadie quiere venderte nada, o un paisaje que no necesita el filtro “México” de las pelis americanas.

Dubrovnik. Fuente: Shutterstock

Segundo, recuerda que viajar es una oportunidad para desmontar mitos. La magia de la pantalla existe… pero la magia de lo inesperado y lo real, también.

El verdadero encanto del fenómeno

Al final, el set-jetting no va solo de visitar escenarios televisivos: va de perseguir sensaciones. Queremos sentirnos como los protagonistas, aunque sea por unas vacaciones. Queremos comer lo que comen, bañarnos donde se bañan, vivir un poco de esa versión editada de la realidad que tanto nos seduce.

Y aunque sepamos que estamos cayendo en la trampa publicitaria más perfecta del mundo, la verdad es que viajar siempre ha sido eso: una mezcla entre fantasía y curiosidad. ¿O antes no viajaba la gente gracias a los folletos de la agencia de viajes? La diferencia es que ahora la fantasía viene en 4K y con banda sonora.