Viajar no siempre entra por los ojos. A veces entra por el oído, y sin pedir permiso. Un sonido lejano, un murmullo repetido, una frecuencia…
Viajar no siempre entra por los ojos. A veces entra por el oído, y sin pedir permiso. Un sonido lejano, un murmullo repetido, una frecuencia…