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5 hábitos para acabar con la celulitis, ¡de una vez por todas!

Si ya has intentado combatir la celulitis sabrás que es muy complicado acabar con ella. Es muy resistente, cuanto más tiempo pasa más gruesa y dura se vuelve. Así que, vamos a proporcionarte 5 hábitos que debes instaurar en tu rutina diaria para acabar con la celulitis. ¡Comencemos!

1.Dieta equilibrada y saludable

Para acabar con este problema debes cambiar tus hábitos diarios desde el interior. De esta forma es cómo se reflejarán en tu exterior. Para ello debes consumir mucha agua, no tomar grasas saturadas ni alimentos procesados.

Opta por legumbres, verdura y frutas frescas. Los alimentos ricos en proteínas como el pescado, los huevos cocidos, las setas o los mejillones te ayudarán a encontrarte en buen estado.

2. Agua con limón

Un secreto para combatir las toxinas del organismo día a día es tomar un baso de agua con limón en ayudas. Es decir, todas las mañanas templa un vaso de agua en el microondas y exprime encima el jugo de medio limón.
Tiene grandes propiedades curativas, además de ser alcalinizante. Te ayudará a depurar tu cuerpo desde el interior.

3. Cremas anticelulíticas

No hay milagros, debes tenerlo en cuenta. Hay cremas que te ayudarán con todos estos hábitos a reactivar la microcirculación de la zona afectada. Busca una crema con efecto frío – calor, cafeína, extracto de alcachofa o carnitina.

4. Practica deporte

¡No hay excusas! El deporte moderado siempre es bueno. Ayuda a que nuestra mente se libere del estrés y nuestro cuerpo se encuentre en forma. Así que, nuestra recomendación es que realices una tabla de ejercicios completa, pero puedes centrarte más en la zona de la celulitis.


Sube y baja las escaleras de tu edificio, haz abdominales, sentadillas, oblicuos y no te olvides de los brazos. Por último, recuerda estirar para no tener agujetas.

5. Guante de crin en seco

Antes de meterte en la ducha exfolia tu piel con un guante de crin en seco. Realiza movimientos circulares para mejorar la circulación en todo tu cuerpo o solamente en la zona afectada.

Después métete en la ducha y prueba a cambiar la temperatura. Haz contrastes de frío – calor y finaliza con un buen chorro de agua fría.