GUÍA PARA CAZAR AURORAS BOREALES

GUÍA PARA CAZAR AURORAS BOREALES

Estás de viaje en algún país cerca del círculo polar, rodeado/a de nieve y con la ropa más calentita que pudiste permitirte, preparado/a para una larga noche a la caza de las tan esperadas auroras boreales. Miras al firmamento y no ves nada. ¿Por qué? ¿No deberían estar allí? ¿Me he equivocado de lugar? No temas. De haberlas, haylas, pero no siempre es fácil encontrarlas.

Esta pequeña guía que aquí escribo es la que me hubiera gustado leer antes de perder más de una noche helándome en vano a cinco bajo cero, así que deja de buscar fotos de auroras en google, pon atención y toma nota; con suerte, si sigues estos consejos, lograrás hallar este milagro del magnetismo llamado aurora boreal y volver a la cama con una sonrisa de oreja a oreja.

· Entiende la escala Kp

Las auroras boreales son en realidad electrones y protones del sol impactando contra átomos de oxígeno y nitrógeno en la atmósfera, y para medirlo se ha creado la escala Kp, que va del 1 al 9. Para tener una idea: 1-2 significa actividad baja, casi no pueden verse; 4-5 es un espectáculo memorable, no es raro en Islandia y norte de Escandinavia; 8-9, por el contrario, sería una catástrofe global que freiría todos los equipos electrónicos del planeta, y que podría verse, por ejemplo, en México o la Índia. 

Antes de planear tu salida, consulta la previsión de auroras en alguno de los sitios webs del país en cuestión, y entiende que no es una ciencia exacta: el índice Kp es la media de muchas estaciones medidoras del mundo.

· Escoge una noche oscura

El pico de actividad de las auroras se produce en el mínimo solar, es decir, cuando la noche está más cerrada. No cabe decir que la falta de nubes es un factor imprescindible en la búsqueda de auroras, pues no importa cómo de alto sea el nivel de actividad, si hay nubes no las veremos. Dentro de las posibilidades del viaje, escoge una noche sin luna llena, y por supuesto, lejos de fuentes de contaminación lumínica: ciudades, farolas, carreteras, etc. En caso de tiempo inestable, sigue las previsiones de radar de la región -siempre locales- y busca una zona con claros de nubes en el mapa.

· Ten paciencia

El mejor consejo que me han dado para buscar auroras es que no pretendas verlas y llegar a casa para cenar. Tómate un buen café, pon música y ten paciencia, porque a veces las auroras son tímidas y no se dejan ver tan fácilmente. Si tienes paciencia, es posible que el cielo te dé una oportunidad para verlas, quizás sobre tu cabeza o quizás a lo lejos. Y por cierto, no merece la pena conducir en la dirección que las has visto: las auroras fluyen como lentas llamas y cambian de sitio en cuestión de minutos. Cuando llegues allí ya estarán en otro lugar, o por todo a tu alrededor.

· Encuéntralas sin buscarlas

Si eres de los pocos nómadas que han tenido la suerte de presenciar esta maravilla en todo su esplendor, puedes saltarte este punto. Si no, ésta es la escena: estás en un camino, no hay luces a la vista ni nubes en el cielo, pero sigues sin ver auroras boreales. ¿Qué falla? Primero asegúrate de que hay estrellas, en caso contrario podría haber nubes altas que aparecen negras y pueden confundirse con el cielo oscuro. 

Después asegúrate que la actividad de esta noche es de al menos Kp3: en ese caso apaga todas las luces, date unos minutos para que tus ojos se acostumbren a la oscuridad, y mira hacia arriba o al horizonte, con suerte podrás ver unas nubes blanquecinas o verdosas que se mueven lentamente, las verás de colores en las fotos con exposición larga: son auroras boreales. Cuánto más tarde sea y más actividad haya, mejor las verás.

¡Si la actividad es alta, las verás incluso con contaminación lumínica!

· Prepárate para inmortalizarlas

Mentiríamos si dijéramos que nos contentamos sólo con ver auroras boreales y que no queremos unas fotos espectaculares de tan asombroso espectáculo de la naturaleza, así que si quieres un bonito recuerdo de esta noche tan especial, te recomiendo con estos consejos que prepares tu cámara y accesorios lo mejor posible antes de salir de casa. 

Lo primero es cargar la cámara antes de salir: no importa si aún tenías batería, ¡se te va a acabar! Por supuesto,que no falte un trípode -aunque sea pequeño- para las fotos con larga exposición. Con menos de un minuto es suficiente para conseguir colores sobrenaturales con Kp baja, aunque si tenemos la gran suerte de vivir el espectáculo con actividad alta, el tiempo de exposición deberá ser mínimo, bajando también el nivel de sensibilidad de la foto (ISO) para no acumular grano en la imagen. Apunta, enfoca e introduce elementos interesantes (árboles, montañas, casas) para crear una interesante composición digna de postal navideña. Una simple linterna puede ser un añadido original para iluminar personas o monumentos en primer plano.

· Prioriza tu seguridad

Llegar de viaje con unas fotos increíbles y las mariposas en el estómago de haber visto auroras boreales por primera vez es algo que recordaremos siempre, pero lo más importante es volver sanos y salvos tras tan tamaña aventura. Como ya hemos comentado, hay que buscar lugares apartados lejos de luz artificial, pero eso también conlleva meterse por sitios complicados. Carreteras secundarias poco preparadas para la conducción nocturna, lugares de paso de animales o caminos particulares. Lo primero es juzgar si de verdad merece la pena, según nuestras habilidades, la capacidad del vehículo y la posibilidad real de ver auroras.

Si escogemos un lugar más concurrido como una carretera principal o un párking, debemos cerciorarnos de que somos visibles para los vehículos que vienen y que no esperan encontrar un coche o peatón en el arcén a las 3 de la mañana junto al bosque. Eso si no les da un ataque al corazón. Hablando de salud, es también digno de recordar que por la noche, donde las auroras boreales son visibles, hace mucho frío. No lo infravalores y equípate con las prendas más calientes que tengas, no pases mucho tiempo fuera si la temperatura es bajo cero y no quieres volver a casa con un dedo menos.

Cazar auroras es una experiencia que no olvidaremos jamás, y no sólo el hecho de verlas, sino también la aventura de buscarlas, admirarlas e inmortalizarlas. Aún así no hay que ponerse, en ningún caso, en peligro: las auroras boreales siempre estarán allí, muy al norte, esperándote para cuando vuelvas a visitarlas.